domingo, 28 de febrero de 2010

Márgenes

Cuando pienso en el universo -cuando tengo tiempo de pensar en universalidades- me pregunto cómo será todo más allá del universo; es decir, cuáles son los márgenes, dónde termina el universo y dónde comienza... ¡Y qué demonios comenzará más allá del universo!

Y del mismo modo, y porque estoy y me siento muy análogo ultimadamente me pregunto ¿qué descansa más allá de los márgenes del amor cuando uno está enamorado? Dónde termina el amor y dónde comienza... ¡Y qué demonios comenzará más allá del amor!

Los márgenes siempre nos indican un comienzo y un final, siempre definen los límites y encasillan facultades; y todo lo que va más allá de los extramuros no es más que una sospecha, un terraplén tan foráneo que casi siempre lo hacemos perder -con poco esfuerzo- en el horizonte de la ignorancia.

El amor y el universo, lo cuántico y lo termodinámico. Quizá, cuando la vida se desarrolló en este sextante del universo, era evidente que se iniciara algo que va tan allá, o más allá de lo consciente, y se desarrollara algo tan inconsciente como el amor.

Después de todo, ni el amor ni el universo tienen márgenes, y nosotros, los humanos, nos dedicamos erróneamente a poner límites, a delimitar lo que no podemos concebir sin límites, lo sencillamente... inconmensurable.

sábado, 20 de febrero de 2010

Pronóstico reservado


Quién no tuviera la forma de predecir eventualidades del corazón, y tener digamos así, un presentador del tiempo, o en éste caso, un presentador del corazón que nos augure no pronósticos metereológicos, sino digamos, pronósticos amatorios.

Y así, encenderíamos el televisor, abriríamos el periódico y pudiéramos recibir por ejemplo: precipitaciones lacrimosas por la mañana, alegría despejada por la tarde, pero tenga cuidado, nubarrones de resentimiento por la noche.

Y en suma los pronósticos no serían muy pertinentes que digamos, y nos advirtieran de la volubilidad del clima amatorio sin mayor suerte, porque las fuerzas de la naturaleza no respetan antelaciones. Y así, el amor, de la misma manera, unicamente aceptaría, pronósticos reservados.