jueves, 20 de octubre de 2011

Toda hierba encuentra su jardín

aunque devaste minerales

su oxígeno justifica

el lugar ocupado en la natura

del mismo modo

que todo hombre

justifica su existencia

con una sonrisa plena

miércoles, 31 de agosto de 2011

CARTA ABIERTA A LOS DIOSES

Hacedores del universo:

Ha amanecido nuevamente, el sol me ha pillado desvelado y ojeroso, hoy martes primero de marzo de un año más de miserias; y sigo con las mismas dudas de anoche, con las mismas incertidumbres de la adolescencia, con las mismas preguntas de mi niñez –signo inequívoco de que el paso del tiempo sólo me ha hecho más viejo-. Ha amanecido y ya no sé por qué el sol se empeña en iluminar nuestras precarias vidas.

Pienso, mientras escribo estas líneas, en la podredumbre que he visto a lo largo de mi vida; y al tiempo de pensarlo me invade la impotencia y la rabia. Porque ustedes, oh Todopoderosos de la purulencia, tienen sus corazones rotos y sus labios ajados; llevan bajo su omnipresencia toda la culpa de nuestros errores, todos los castigos arrojados a los inocentes. Porque los he visto, he visto como los inocentes pagan altísimos precios por sus errores, por su ignorancia, que no viene a ser otra cosa que la inocencia de la moral, la inmaculada postura del daño no medido.

Y mientras ustedes: Yavé, Alá, Ahura Mazda, Wiracocha; se rascan la barriga y ponen a prueba al hombre hasta dejarlo exhausto. Y el hombre, que ha puesto su vida en manos de tantos incompetentes, llora y sufre clamando alivio, piedad, comprensión; mas ustedes: Jehová, Dios, Zeus, Kishna, Maradona, Bob Esponja; son incapaces de armonizar el universo que tontamente crearon. Y exigen, exigen rezos, cánticos, óbolos, ofrendas y plegarias; exigen golpes de pecho y búsquedas internas que nunca terminan. Por un maldito minuto de felicidad inoculan tantas exigencias que resulta imposible respirar un segundo sin sentir algún grado de culpa. Cada dotación de oxígeno es un motivo para enrostrarnos la vida.

Quisiera decirles tantas cosas, quisiera tener la claridad para efectuar mis reclamos y mis cuestionamientos. No preguntarme sobre la caca de Dios como Kundera, sino reclamar, ser lo suficientemente certero como para ponerlos de rodillas o contra la pared. Porque qué es eso de los castigos, qué es esa tontería del karma, qué es esa estupidez de la penitencia y el ayuno, esa necedad del ramadán y tantos otros mecanismos destinados a limitar nuestras libertades. De dónde viene tanta ira, tanta incomprensión, de dónde viene esa incapacidad de desarrollar empatía hacia sus creaciones. Antes de preguntarme sobre la caca de Jesucristo, debo preguntarme sobre la soberbia de Ustedes, arquitectos del universo, divinas majestades, sabidurías excelsas... cerdos ególatras incapaces de sonreír.

Hay que tener una mente retorcida, hay que tener una obsecación infinita para no darse cuenta que el hombre ya no puede más. Hay que gozar de un sadismo desmedido para crear la vida y esperar veneración y gratitud eterna. Nadie nos preguntó si queríamos estar aquí, y nos sueltan en este “valle de lágrimas” sin importarles si somos lo suficientemente capaces como para seguir sus estrictas regulaciones.

¿Y la maldad?, ¿el diablo y sus derroteros?, ¿y los hombres que creen ser dioses? Excusas insensatas para plegarnos a una lucha de la que muchos no queremos ser partícipes, porque simplemente no nos da la gana o porque no es nuestro asunto. Y sin embargo padecen de una indiferencia infinita en lo que a luchas humanas se refiere ¿Dónde “demonios” estaban cuando los indios fueron casi exterminados en América Latina?, ¿en qué rincón celestial se encontraban durante la camboya de Pol Pot, la españa de Franco, la alemania de Hitler, la argentina de Videla, la yugoslavia de Milosevic? ¿Era aquello un signo de su incompetencia o una severísima amonestación a no sabemos quiénes? Aquellas no son más que pruebas de que si Ustedes existen, son tan imperfectos como los humanos; y es que después de todo, estamos hechos a su “imagen y semejanza”.

Son tantos los reclamos, es tan larga la lista de miserias que ha tenido que soportar la humanidad, fue tan largo el silencio de Ustedes durante el menosprecio hacia las mujeres, tanto tiempo callaron mientras los hombres esclivizaban a distintas etnias. Hemos derramado tantas lágrimas para aprender por nosotros mismos el camino de la convivencia, y aún tenemos muchísimo por aprender; tan sólo necesitamos que nos den un respiro.

Y vienen con esa basura del conocimiento interno, llegan Ustedes, dignatarios imperiales del espíritu, cuando la cena está servida para reclamarnos más fervor… ¡Qué fácil!

No planteo mis reclamos como el abanderado de la indignidad, ni ostentando el cargo del más decente representante de la humanidad; soy probablemente el más común de los humanos, el más cualquiera de mi especie. Porque soy toda la especie humana, la más entera y la más excluyente, y en mí se anidan todas sus facultades, y represento -como todos los hombres- todos sus tropiezos. En mí habitan todas las aristas de la humanidad y también todos sus crímenes, porque como Sartré, me siento el más cualquiera de los cualquiera; sería un despropósito reconocer la existencia de un Da Vinci, y negar la humanidad de un Torquemada. Soy el cántaro que contiene todos los vicios de la humanidad, y al mismo tiempo, todas sus conquistas. Soy continente y contenido.

Porque de eso se trata después de todo, ¿cómo castigar al genocida que ustedes crearon?, ¿qué sentido tiene ensañarse con el violador que fue violado?, ¿para qué asesinar al asesino que Ustedes no asesinaron? Si un Truman llegó a la tierra para ponernos a prueba… ¡Qué maldito examen al que los japoneses fueron sometidos!

Y para no alargar más esta misiva berrinchuda, me despido deseando que gocen de la misma salud que la humanidad goza, y esperando que si alguna vez deciden manifestarse, háganlo con la humildad que otorga la sabiduría, y la empatía necesaria para compadecerse de una humanidad que cada vez necesita más ayuda y menos fervor.

Atentamente

La más cualquiera de sus creaciones

Miguel García

viernes, 8 de abril de 2011

HAS POBLADO MI VIDA DE RECUERDOS


Tu paso por mi vida

-esa retahíla de hechos

que forman la historia de mi vida-

ha dejado una huella permanente

y desde tu ausencia

ya mi vida no es vida

me es una vida ajena

donde todo me recuerda a ti

desde que me cepillo los dientes

hasta mis abstracciones solitarias

todo, sencillamente todo

me recuerda a ti...

has poblado mi vida de recuerdos

miércoles, 18 de agosto de 2010

Vigilia

Deambular

Peregrinando nocturno

De verbo en adjetivo

De bar en bar

De par en par

Escrutando insomne

Las inquisiciones del destino

Nicotinizando las premuras

De la ansiedad

Filtrando el odorífero hollín

De los pensamientos mundanos

Oscureciendo el morbo

Del escrutinio

Estrellando el cielo carcomido

Voy entregando el escrúpulo

Al filo de la navaja

Ese filudo acero del sentimentalismo

Porque a cada luna llena

Se ilumina la estupidez

Porque a cada estrella

Se oscurece la sabiduría…

jueves, 20 de mayo de 2010

Tu silencio

Cuando tu voz se alborota
en el silencio
Cuando el silencio
se encalla en la borrasca de tu almohada
Cuando tu voz se convierte en susurro
y a mis oídos no llega nada

Cuando el mutismo de tu recuerdo
se alimenta de mi palabra
Y la alegría de escucharte
se convierte en añoranza.

Es entonces cuando en silencio
tu corazón me habla

jueves, 6 de mayo de 2010

Cuando pienso...

Cuando me pongo a pensar -cuando tengo la mala idea de ponerme a pensar- en los amores perdidos, siempre me encuentro con una retahíla de nombres e ilusiones que siempre me acobardan.
La lista no es muy numerosa, y siempre la ejecuto con amores materializados y platónicos, aquellos que encontraron en el beso su mejor aliado, y aquellos que encontraron en la ilusión, su peor verdugo.
Es naturalmente razonable pensar que si un amor se lacera, se hace inllevadero dejarlo; pero eso en el campo de la razón, y en realidad sucede que el hecho de amar no es del todo razonable. Pero bueno, culpar al amor es lo más sencillo, culpar a la pareja es lo más práctico, y culpar al destino es lo menos indicado.
Cuánto me hubiera gustado quedarme con cada una de las parejas que tuve, formar con ellas una familia, tener hijos y plantarme... pero luego de pensarlo detenidamente... no fui capaz de perpetrarles semejante maldad.
Pero ahora, que la ilusión me sirve el café en la mañana, ahora, nuevamente me aferro con uñas y dientes, con garras y colmillos a una nueva ilusión, y pienso que quizá, lo más razonable sea perpetrarle semejante maldad, e intentarlo, cuanto menos, hasta que la ilusión se desvanezca...
Mientras tanto... seguiré soñando

miércoles, 7 de abril de 2010

Derrotero

Si acaso contara mis defectos
e inventariara el efecto en lágrimas
acaso mi freudiana autoestima
encontraría alivio entre sábanas.


Pero el alivio no escapa a los fueros
a los designios que la voluntad trama
porque la vida es un lugar austero
y el destino al destino se allana.

Al cabo de tales sortilegios
las traiciones amicales me afanan
y si al virar la vista al derrotero
me encuentro solo al final del alba

La confianza es un fruto seco
de pulpa agria, de corteza helada
que al entregarla encontre sin mayor esmero
la fúnebre brisa de la tierra huraña.

domingo, 28 de febrero de 2010

Márgenes

Cuando pienso en el universo -cuando tengo tiempo de pensar en universalidades- me pregunto cómo será todo más allá del universo; es decir, cuáles son los márgenes, dónde termina el universo y dónde comienza... ¡Y qué demonios comenzará más allá del universo!

Y del mismo modo, y porque estoy y me siento muy análogo ultimadamente me pregunto ¿qué descansa más allá de los márgenes del amor cuando uno está enamorado? Dónde termina el amor y dónde comienza... ¡Y qué demonios comenzará más allá del amor!

Los márgenes siempre nos indican un comienzo y un final, siempre definen los límites y encasillan facultades; y todo lo que va más allá de los extramuros no es más que una sospecha, un terraplén tan foráneo que casi siempre lo hacemos perder -con poco esfuerzo- en el horizonte de la ignorancia.

El amor y el universo, lo cuántico y lo termodinámico. Quizá, cuando la vida se desarrolló en este sextante del universo, era evidente que se iniciara algo que va tan allá, o más allá de lo consciente, y se desarrollara algo tan inconsciente como el amor.

Después de todo, ni el amor ni el universo tienen márgenes, y nosotros, los humanos, nos dedicamos erróneamente a poner límites, a delimitar lo que no podemos concebir sin límites, lo sencillamente... inconmensurable.

sábado, 20 de febrero de 2010

Pronóstico reservado


Quién no tuviera la forma de predecir eventualidades del corazón, y tener digamos así, un presentador del tiempo, o en éste caso, un presentador del corazón que nos augure no pronósticos metereológicos, sino digamos, pronósticos amatorios.

Y así, encenderíamos el televisor, abriríamos el periódico y pudiéramos recibir por ejemplo: precipitaciones lacrimosas por la mañana, alegría despejada por la tarde, pero tenga cuidado, nubarrones de resentimiento por la noche.

Y en suma los pronósticos no serían muy pertinentes que digamos, y nos advirtieran de la volubilidad del clima amatorio sin mayor suerte, porque las fuerzas de la naturaleza no respetan antelaciones. Y así, el amor, de la misma manera, unicamente aceptaría, pronósticos reservados.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Migraña

El encuentro no fue del todo agradable, aunque no puedo negar que siempre es agradable toparme con tu mirada, la migraña acudió a mí aquella tarde para arruinarme toda ensoñación contenida.
Bebimos chocolate, como para estar acorde con las festividades de fin de año, el pye de plátano estuvo delicioso, un manjar de los dioses como acoté oportunamente. El lugar, Café Beirut, si mal no recuerdo, era agradable, aunque el reducido espacio me hizo entrar en un ataque de claustrofobia, y si a eso le sumo la migraña, y el corazón acelerado por tu presencia, estuve al borde de entrar en asfixia.
Luego el billar, donde me sentí más cómodo, y claro, quería apreciar tu físico mejor, deleitarme con tu figura, por eso escogí jugar billar, y la verdad que fue agradable el espectáculo. Me dejé ganar a suerte de forzar una futura revancha, una estratagema que aprendí de mis amigos.
Pero la verdad que ya no sé cuán saludable sea volver a verte, no sé si al volver a verte, me relaje como aquella vez, porque aunque la migraña echó por tierra mis pretensiones, saber que sigues con aquél chico que me presentaste una noche, me ha venido como un baldazo de agua fría, como una migraña al corazón que me fuerza a alejarme de tu antijaquecosa presencia.
Nota mental: Tampoco sé cuán saludable sea seguir escribiendo sobre ti niña, esto ya no me está gustando

sábado, 19 de diciembre de 2009

Lo que prefiero

Prefiero descansar a la luz de una lámpara, que a la luz de una falsa esperanza; recordar a las mujeres que me amaron, que a las que amé. Prefiero sentarme a ver la gente pasar, antes de ser yo el caminante observado; conversar de lo que sea con la niña que amo, antes de amar a una niña que no conversa. Prefiero ser niño que juega a ser hombre, a ser un hombre que juega a ser niño.

Prefiero fumar un cigarrillo cuando estoy leyendo, que fumarme una lectura; recordar tus ojos tristes, antes de percatarme de tu mirada ausente, tus pequeñitos dedos en mi cuello, que en el cuello de una botella, los atolladeros de la avenida principal, que los atolladeros de mi garganta.

Prefiero guardarme mis palabras, antes de palabrear excusas, olvidarme un cumpleaños antes de borrarte de mi memoria, cantar a viva voz como los adolescentes, antes de tararear en mi senil mente. Salir a caminar largas avenidas, antes de montarme en el primer bus que me apresure el viaje de divagaciones; perderme en las siderales distancias del sosiego, antes de perderme en los espacios reducidos de una discoteca.

Prefiero rodearme de personas que me quieren antes de querer rodearme de personas, excomulgar ante propios fueros mis errores, antes de errar ante ajenos fueros. Amarte sin decirte palabra alguna, antes de hablarte sin sentir amor.

Prefiero estar aquí, escribiendo éstas líneas, antes de estar aquí, y no escribir nada.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Piedra sobre piedra

Qué más puedo decir, qué otras ideas pueden presentarse a estas alturas del juego. Ya perdí el norte, el sur, cualquier punto cardinal me lleva hacia tí. Todos los caminos conducen a tu recuerdo. Y si Roma no se contruyó en un día, y Nerón la incendió en una noche, esta pena pirotécnica parece calcinarme lentamente, día a día; es a la inversa. Mi amor hacia ti se contruyó en un día, pero ahora, parece incendiarse noche a noche, dejándo atrás cada ceniza de tu ausencia.
No queda piedra sobre piedra, ladrillo sobre ladrillo, cariño sobre pena.
No quiero ser lacrimoso, me resisto a convertirme en lastimero. Pero ya está, no se pueden contradecir ciertas cosas. Niña, tu tímida sonrisa ha calado en mi extrovertida memoria, y no sé cómo manejarlo.
Roma no se contruyó en un día, Rómulo y Remo bebieron de lúpicas glandulas mamarias hasta fundar un imperio, y para continuar con la emulación, yo bebo de las ubres depresivas, para fundar sin mayor remedio, el imperio de un desamor.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Enajenado

Dije hasta aquí el mes pasado, pero ha pasado que hasta aqui es incertidumbre. Niña, yo te pienso y no sé qué hacer, no sé qué decir o qué pensar. Estos amores no se explican tan fácilmente. Sólo queda darle vueltas al asunto, sólo queda deambular con el mismo pensamiento: "Te quiero", te quiero y no sé qué hacer con eso; con ese cariño que no se va, que quiere quedarse a pesar de la negativa.
Nunca he sido de amores fáciles, pero tampoco he sido devoto de los complicados. No porque me guste hacérmela fácil, sino porque no me gusta enajenarme. Pero de vuelta, uno no puede evitar ciertos amores. Hay amores calmos y sosegados, amores que transcurren en el cotidiano, y cuando uno menos lo cree, ya se encuentra enamorado, enamorado de alguien que corresponde a ese amor. Y también, por qué vamos a negarlo, hay amores como este, donde la tratativas no llegan a ningún lado, y uno se encuentra solo, con ese amor que nos enajena los pensamientos, ese amor inllevadero que no parece dejarnos.
No es fácil, tampoco es el fin del mundo, ninguna predicción Maya presupone un desamor como el fin del mundo. Pero acaso, cuando uno se encuentra envuelto en esos amores, es para el amor, el fin de todos los tiempos.
Niña, se me acaban los argumentos, se me acaban los preceptos, las ideas, y me siento enajenado.
No hay mas qué decir, he comenzado ese viaje sin retorno que es tu amor inllevadero. Porque los desamores siempre son un viaje sin retorno, una partida que nos aleja de la inocencia sin remedio, y poco a poco nos vamos alejando, hasta que otro amor nos rescate, o hasta que el viaje se haga tan largo, que la enajenación nos deja sin inocencia e impertinentemente desenamorados.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Noviembre sin poesía

No tengo remedio, son las cuatro y media de la madrugada, y dentro de unas horas ya comienza el día útil. No sé si cerrar este capítulo de noviembre con esta entrada, o si escribiré algunos días más, como quien le saca el jugo a los últimos días de noviembre.
La primera intención, es dejar de escribir sobre ella, por lo menos para que no se vuelva una adicción aditiva, no quiero someterme a la rutina noctámbula del inventario de pesares, no quiero que esta costumbre, se transforme en un carácter.
Creo que hasta aquí y ya estuvo bueno. He vuelto a saber de tí, y aún nada sé. Hemos hablado, pero no nos dijimos nada. Bueno, yo tengo mucho qué decirte, pero ya que la conversación no tuvo ese sendero, es mejor dejarlo como estaba. Después de todo ya se acaba mi noviembre, te sigo pensando, mis horas me son ajenas, han pasado veinticuatro días de mea culpa, y nada parece solucionarlo, y no quiero escribir lacrimosamente, no quiero versos compungidos y ensimismados, no quiero decir "te perdí" con metáforas estetas, porque como dije en las anteriores, aquí solo hay sinceridad, aquí en este espacio tiempo binario, aquí, en esta desnudez prosaica, aquí, no hay poesía.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Mis horas

Han pasado días, muchos días que no sé de ti. No hemos cruzado palabra alguna, siquiera un mensaje de texto.
Lo peor de todo, es que ahora escribo por las horas de las tardes, y tal vez, porque así lo presiento, también escribiré en las horas de la madrugada. Ésto es algo que me preocupa, me preocupa con tristeza; mustio me entrego a la preocupación, porque temo, preocuparme por ti a toda hora.
Pensé que me preocupaba ti sólo de madrugada, pensé que la costumbre de pensarte se había confinado a la soledad de las altas horas de la madrugada, cuanto todos se encargan de reparar el sueño y yo me encargaba de descomponer mi templanza.
Pero no, resulta que ahora escribo pensando en ti a toda hora, y lo que es peor, ya no tengo horas exclusivas para mí, ahora te encallas en todo el litoral de mis recuerdos, y tal parece que mis horas, ahora son tuyas.
Ojalá, mis horas vuelvan, porque tus horas, son horas ajenas al tiempo.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Otro desvelo

Y otro desvelo más, mis piernas trémulas de cansancio, no soportan el peso dormitado de mi culpa. Otra vez las altas horas de la noche, las pequeñas horas de un día que se avisora solitario...
A veces pienso, mientras calculo las pocas horas que dormiré hoy día, que la noche es un calmo infortunio, una ocasión para pensarte; pero lo mismo, en el trabajo, mientras calculo los gastos venideros, pienso en la ocasión para pensarnos.
Es por eso que casi escribo a diario, no por una verborrea continua que busca sosiego en este lenguaje escrito al que estoy tan acostumbrado; no, no lo hago por confinarme a un inventario de martirologios. Éstos probablemente sean mis más sinceros escritos, sin figuras literarias, sin rimas o ritmos. No. Éstas líneas casi son una eyaculación luego de la erección de tu recuerdo.
Aquí no hay gramática emperifollada, no hay acepciones líricas, ni conjunciones ornamentales; aquí hay sinceridad y desasosiego. Hay sinceridad y desnudez, hay un enojo fundamentado, porque mujer, aunque siquiera imagines lo que escribo, sabes bien lo que te pienso.
Ojalá me pienses en tus recuerdos, ojalá no sólo fuera un deseo; porque aunque sé que un tiempo atrás te di -a tus deseos amatorios- una negativa engañosa, hoy eres tu mi negativa. Pienso en lo irónico de todo ésto. Un amigo dice que a una mujer nunca se desprecia, que es una falta de respeto y no sé qué otros argumentos. No lo creo tan así, una negativa a un amor inoportuno, no es más que una expresión de buenos deseos, quizá luego uno lo lamente, pero eso abarca las cosas que escapan de nuestro control.
Ya avanzaron las horas del sueño, y ahora ya es hora del desvelo, ese descanso pretérito que parece nunca llegar. Es tan tarde para el sueño, es tan tarde para mí que ya sólo me queda pensarte, pero quizás, en mis pensamientos, esta noche... pueda soñarte.

Mea culpa

Hoy, hoy que ya casi nada queda en la memoria, hoy que la vida juega a salto de mata amores que jamás claudican. Hoy, hoy me siento solo. Solo con mi soledad y con la tuya, porque a pesar de verte andar de la mano de un ruiseñor mudo, estás sola; sola con mi soledad y con la tuya. Sola porque hoy, mi soledad te acompaña, sola porque extrañas mi ausencia, sola porque estás sola en su compañía.
Hoy, hoy ha sido la de nunca acabar, el negocio que no marcha sino deambula. La de nunca acabar, la del siempre comenzar, la del a veces, y de adioses. Hoy, hoy la vida transcurre y no discurre, porque te extraño y no te pienso, porque pienso, a veces, que me extrañas.
Hoy a pasado el día, las altas horas de la madrugada me están entregando al sueño, pero mi insomnio me arremete con tu recuerdo. Y siento culpa... culpa porque hoy estoy solo, culpa porque esta soledad es la culpable de que hoy te encuentres sola.
Hoy estoy triste, estoy triste y te quiero, te quiero con esa tristeza solitaria.
Hoy no hay perdón que valga, no hay disculpa oportuna, porque es mi soledad inoportuna. Y aunque ésto no es más que un juego de palabras, la verdad es que hoy, estoy solo... por mi culpa.

sábado, 31 de octubre de 2009

Próxima publicación


Estimados amigos:

Quiero contarles que pronto saldrá a la venta mi primer poemario: "Ventiséis Sonetos" que podrán ser adquiridos en las principales librerías de Lima, a un módico y pertinente precio.

En esta primera aventura literaria, intento renovar el soneto, como estructura de un poema, pero agrégandole nuevas formas de rima y métrica.

"Ventiséis Sonetos" se basa en dos puntos que a primera luz no parecen tener relación alguna. El tema social y el desamor. Se intenta dar relación a estos dos temas en cada uno de sus poemas, aunque existen dos o tres poemas que versan enteramente sobre el amor.

Espero que sea de vuestro agrado, y que encuentren en sus líneas el mismo entretenimiento que obtuve al escribirlo

Saludos
Miguel García

viernes, 24 de julio de 2009

Tenemos tanto de qué hablar



Tenemos tanto de qué hablar
A tu regreso
Tantas historias que contarnos
Tanto que decirnos
Y otro tanto que callar.

Tenemos tanto de qué hablar
Tantos paseos por tu alma
Tantas caminatas bajos tus ojos
Tantas peroratas risueñas
Sobre política y tanta cosa

Y tenemos tanto de qué hablar
Tantos consejos que darnos
Tantas confidencias
Tantas pláticas
a la luz de tu cintura

Tenemos tanto de qué hablar
Reina mía
Tengo tanto de qué contarte
Tantos tropiezos
Tantos desamores y conjuros
Tantas aventuras a tu ausencia

Y tenemos tanto de qué hablar
Tantos silencios que decirte
Tantos llantos que llorarte
Y porque
Tenemos tanto de qué hablar
Que a lo mejor
Cuando te vea
Antes de ponernos al corriente
Antes de hablar de tanta cosa
Lo mejor será…
que te bese.

domingo, 28 de junio de 2009

Y que me extrañas...


Dices que me extrañas
Que no puedes vivir sin mí
Y acusas desvarío

Dices que me extrañas
Y mi imagen se encalla
En los recuerdos de lo vivido

Y tu silencio se escapa
Y reincides en lo omisivo

Dices que me extrañas
Que no soportas mi ausencia
Que no entiendes por qué me he ido

Dices que me extrañas
Que en tan poco tiempo no se puede olvidar
Que tanto tiempo está perdido

Y te vuelves a perturbar
Y tu infortunio vaticino

Dices que me extrañas
Que no toleras mi ausencia
Que no concibes tolerar…

Dices que me extrañas
Y me acusas de renuencia
Me sojuzgas por mal amigo
Y no soportas la contumacia
Y no controlas tus desvaríos

Dices que me extrañas…
Yo te digo
Que el mejor remedio para la ausencia
Es regresar en defenitivo.